En África, la población infantil carece de atención oftalmológica

La gran necesidad de atención pediátrica en África:

En África, el porcentaje de población menor de 18 años es el más alto del planeta. La media de edad en África es de 18 años frente a los 42 del continente europeo.

% de población menor de 14 años

(Fuente: Banco Mundial 2019)

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Existen muchas ONG que enfocan su acción a la cirugía de cataratas o el tratamiento del tracoma, ya que son foco de interés para la OMS desde hace más de dos décadas y afectan a muchas personas.

Sin embargo, se habla menos de las deficiencias visuales infantiles a pesar de que tienen un importante impacto en la calidad de vida de los niños (rendimiento escolar, perspectivas de futuro, seguridad…). Además, las patologías visuales no corregidas en la infancia muchas veces se convierten definitivas, ya que el desarrollo del sistema visual interviene en los 8-9 primeros años de vida. Las deficiencias más graves implican mayores dificultades en la edad adulta, con un importante impacto socioeconómico.

Las especificidades de la oftalmología infantil:

La especialización en pediatría no es medicina del adulto aplicada al niño, es la medicina aplicada a una etapa de la vida marcada por el crecimiento y desarrollo.

Los especialistas en oftalmología advierten de la importancia de detectar y tratar cuanto antes los defectos de graduación en niños, porque esto permitirá un desarrollo visual correcto, evitando defectos permanentes e intratables.

Los trastornos de refracción y el estrabismo, a veces asociados, son las enfermedades oculares infantiles que con mayor frecuencia producen deficiencias visuales. Generalmente, su tratamiento son unas simples gafas, pero nos encontramos con que el acceso a las mismas puede ser complicado y, a menudo, imposible.

La falta de gafas graduadas correctamente es la primera causa de déficit visual en el mundo.

Según las estimaciones de la OMS, en África hay entre 3 y 4 millones de menores afectados por una deficiencia visual grave, y los 2/3 los son por falta de gafas.

El problema añadido es que la graduación de un niño requiere unas herramientas y unos conocimientos técnicos específicos que la mayoría del personal de oftalmología en África no posee:

  • La medición de la Agudeza visual (AV) en edad pediátrica permite detectar la mayoría de los defectos visuales, pero requiere el conocimiento de unas herramientas de prueba específicas. Por ejemplo, muchas consultas carecen de test de optotipos infantiles, con símbolos y no con letras como los de adulto, indispensables para diagnosticar a niños pequeños que aún no saben leer.
  • Calcular la graduación de las gafas supone dominar la técnica de la retinoscopia, que permite explorar los reflejos del fondo del ojo y detectar, por ejemplo, estrabismos. Muchas consultas no disponen ni de retinoscopio, no de barra de lentes, que facilita su uso.
  • Reconocer y tratar la ambliopía, también llamada ojo gandul, que es la disminución de la capacidad visual de uno o ambos ojos por falta de un uso correcto durante el período de aprendizaje visual (primeros 8-9 años).
  • Saber identificar y tratar los estrabismos, ya que son la primera causa de enfermedad ocular quirúrgica infantil.

Es por estos motivos que OCULARIS centra su acción en la formación de profesionales y docentes de la salud visual, con contenidos enfocados a la atención infantil. Creemos que es la mejor manera de ayudar a estos países a largo plazo, apoyando su población no solo a nivel de salud, pero también de su educación y formación para favorecer un mayor bienestar y desarrollo socioeconómico.

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